Somos Marta y Enric Marimon. Llevamos años dirigiendo Broadway House, dos academias de danza y teatro musical en Madrid y Barcelona, con cientos de alumnos entre las dos.
Y durante mucho tiempo, gestionar todo eso fue un caos silencioso. De esos que no ves hasta que te paras a sumar las horas.
Los dolores que todo director de academia conoce
Si diriges una escuela, seguramente esto te suene demasiado:
- Matrículas en una hoja de cálculo, los pagos en otra, y los horarios en un tercer sitio que solo entiende una persona.
- WhatsApps a las once de la noche preguntando por precios y horarios, y a alguien de tu equipo contestándolos uno a uno.
- Interesados que vienen a una prueba en septiembre y a los que nadie vuelve a escribir.
- Facturas de proveedores acumulándose en una carpeta del Gmail.
- Remesas, impagos, bajas que te enteras tarde… y la sensación de que crecer significa contratar a más gente solo para el papeleo.
No era culpa de nuestro equipo. Era que ninguna herramienta estaba pensada para cómo funciona de verdad una academia de danza y teatro.
Primer intento: el software de gimnasios
Empezamos como empieza casi todo el mundo: cogimos una plataforma de gestión pensada para gimnasios y centros de fitness. Sobre el papel valía. En la práctica, una escuela de artes escénicas no es un gimnasio: los grupos, los niveles, las disciplinas, los montajes, las cuotas, la relación con las familias… nada terminaba de cuadrar. Acabábamos forzando la herramienta para que hiciera cosas para las que no estaba hecha.
Segundo intento: automatizarlo nosotros
Como tenemos alma cabezota, decidimos montarnos las automatizaciones por nuestra cuenta. Nos metimos de lleno en n8n y en conectar unas cosas con otras: que si el formulario dispara un correo, que si el pago actualiza una hoja, que si un flujo avisa a alguien…
Funcionaba a medias. Se rompía por sitios inesperados, había que mantenerlo constantemente, y cada vez que queríamos algo un poco más fino, chocábamos con un muro. Estábamos dedicando horas a sostener un castillo de naipes en lugar de a dar clase y hacer crecer la escuela.
Así nació Central.IA
Decidimos construir el software que siempre habríamos querido tener. No uno genérico para "cualquier negocio", sino uno hecho específicamente para academias de danza y teatro, con la inteligencia artificial trabajando de verdad por dentro: contestando mensajes, siguiendo a cada interesado, leyendo facturas, preparando remesas.
Lo probamos primero en nuestras propias academias. Broadway House se convirtió en el banco de pruebas: cada función nació de un problema real que teníamos delante. Cuando vimos el cambio que suponía en nuestro día a día, supimos que otras escuelas lo necesitaban tanto como nosotros.
Hoy, Central.IA es eso: lo que Marta y Enric desearían haber tenido desde el primer día. Y ahora lo estamos abriendo, poco a poco, a otras academias de danza y teatro.
¿Te suena esta historia?
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